Fiesta declarada Bien de Interés Turístico Nacional, con el característico Toque del Tambor reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.



Entre tambores y emoción, aparece la figura más reconocible de la Semana Santa de Baena: el Judío.
Se dividen en dos grupos: Coliblancos y Colinegros, según el color de las crines que llevan en sus cascos metálicos. Recorren las calles marcando el paso con el Toque del Tambor.
Estos personajes forman parte de las turbas, cuadrillas organizadas que tienen un papel muy importante en las procesiones. Acompañan a las imágenes, abren los desfiles y hacen que todo vibre a su paso.
El sonido del tambor, el color y la fuerza de su presencia convierten a las turbas en el alma sonora de esta celebración.
Una experiencia que se vive con todos los sentidos.






En la Semana Santa de Baena, muchos personajes salen a las calles para contar la historia de la Pasión de Cristo. Soldados romanos, penitentes y figuras bíblicas llenan las procesiones de emoción y tradición. Cada uno tiene un papel especial que hace que esta celebración sea única.
El Toque del Tambor es mucho más que sonido: es emoción, identidad y símbolo de la Semana Santa de Baena. Su estruendo inconfundible recorre las calles y envuelve la ciudad en una atmósfera única, donde tradición y sentimiento se funden con cada redoble.
Este ritmo ancestral, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, conmueve a quienes lo viven de cerca y atrae cada año a miles de personas deseosas de sentir la fuerza de una celebración irrepetible.