El arte, la arquitectura y la tradición religiosa se unen en templos y ermitas que forman parte del día a día de Castro del Río. Lugares que, además de su valor histórico, siguen siendo espacios vivos de encuentro, fe y memoria colectiva.



Situada en el punto más alto del casco histórico, junto al castillo, esta iglesia fue fundada tras la conquista cristiana de 1240 por Fernando III. Su estructura actual presenta una portada plateresca y una torre-fachada atribuida a Hernán Ruiz I.
En su interior, se conservan elementos del antiguo artesonado mudéjar. En 2014, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC), reconociendo su valor histórico y artístico.
Fundado en el siglo XVII, de este convento dominico se conserva la torre campanario, de cuerpo prismático liso y rematada por el cuerpo de campanas. El templo original tenía planta de cruz latina con tres naves y una gran portada de piedra almohadillada. La torre está declarada Bien de Interés Cultural (BCI).




La tradición religiosa está profundamente arraigada en la vida cotidiana de Castro del Río. Sus iglesias y ermitas no solo cumplen una función espiritual, sino que también son parte del paisaje urbano y del legado histórico del municipio. Repartidos por distintos rincones del pueblo, estos templos han sido testigos de generaciones de devoción, celebraciones y encuentros, y hoy siguen siendo espacios vivos donde la fe, el arte y la historia se entrelazan.