


Ingrediente
500 g de harina de trigo
150 ml de aceite de oliva virgen extra de Baena
100 ml de vino blanco (puede ser dulce o seco, según prefieras)
100 g de azúcar
1 cucharadita de anís en grano o 2 cucharaditas de anís líquido
1 cucharadita de canela en polvo
1 sobre de levadura química (polvo de hornear)
Pizca de sal
Azúcar glas para decorar
Preparación
En un bol grande, mezcla la harina con el azúcar, el anís, la canela, la levadura y la pizca de sal.
Haz un hueco en el centro de la mezcla de harina y vierte el aceite de oliva virgen extra y el vino blanco.
Mezcla todo bien hasta formar una masa homogénea y suave. Si es necesario, añade un poco más de harina o vino para obtener una masa que no se pegue a las manos.
Toma pequeñas porciones de masa (del tamaño de una nuez) y forma bolitas. Luego, forma un agujero en el centro de cada bolita con los dedos para crear la forma de rosco.
Si lo prefieres, puedes hacerlos con la ayuda de una manga pastelera o un molde para darles una forma más uniforme.
Precalienta el horno a 180°C (356°F).
Coloca los roscos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal, dejando algo de espacio entre ellos para que no se peguen.
Hornea durante 15-20 minutos, o hasta que estén dorados. Es importante que no se tuesten demasiado, ya que deben quedar crujientes por fuera pero tiernos por dentro.
Una vez fuera del horno, deja que los roscos se enfríen ligeramente.
Cuando estén aún tibios, espolvorea azúcar glas sobre ellos para darles un toque dulce y decorativo.